jesus el mesias
En este escenario, la preceptiva de
que venía un Mesías se mantenía viva en el corazón del pueblo judío. Muchos
esperaban un libertador político que expulsará a los romanos y restaura el
reino de Israel.
Otros concebían un líder espiritual, que renovará la alianza con
Dios.
La diversidad de estas expectativas explica por qué la figura de
Jesús.
Fue tan comprendida de modos tan distintos; para algunos era un
profeta para otros un peligroso agitador, para sus discípulos era el Mesías
esperado.
Así pues, palestina en tiempos de Jesús era un mosaico de pueblos,
lenguas religiones marcados por la opresión política las tensiones sociales,
pero también una vida intensa religiosa y una esperanza compartida.
Este trasfondo histórico y cultural.
Resulta esencial para la predicación, en la vida de Jesús, pues
en medio de esta realidad se gestó su mensaje de un reino de Dios. Que no se
limitaba a las estructuras políticas ni fronteras nacionales, sino que transcendía
para ofrecer una nueva visión de la libertad y la salvación.
La vida religiosa gira en torno a la ley de Moisés que regulaba
tanto los aspectos espirituales.
Cómo sociales. No se trataba de un código Moral, sino de una
forma de vida.
Tanto morales como sociales,
Abarcaba desde el culto en el templo, hasta la alimentación, las
relaciones familiares y las prácticas de pureza.
La circuncisión el descanso sabático la oración diaria.
práctica de caridad eran expresión
visible.
De esta pertenecía. Quien cumpla la ley se reconocerá como fiel.
A Dios y miembro del pueblo.

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